Miles de estilistas en Colombia hacen cabello, uñas o tratamientos desde su casa o en un pequeño espacio, con clientas fijas y años de experiencia. El problema no es la demanda — es que con el equipo que tienen no pueden crecer ni cobrar por servicios que generan más.
Una silla hidráulica profesional cuesta entre $800.000 y $2.000.000. Una secadora de casco $1.500.000. Una cabina de ozono hasta $8.000.000. El banco no financia eso si trabajas informal.
Sin secadora de casco no puedes hacer tratamientos de hidratación que cobran $60.000 por sesión. Sin silla hidráulica profesional no puedes atender cortes que cobran $35.000 con la comodidad que exigen. Sin cabina de ozono no puedes ofrecer tratamientos capilares premium que cobran $120.000.
Es decir, el equipo no es un lujo — es lo que determina qué servicios puedes ofrecer y cuánto puedes cobrar.
Un ángel inversionista compra el equipo que necesitas. Tú lo usas desde el primer día. Del excedente adicional que genera el equipo nuevo — la diferencia entre lo que ganas con él y lo que ganabas sin él — un porcentaje va al ángel como abono mensual.
Sandra tiene 25 clientas fijas para cabello pero sin secadora de casco no puede hacer tratamientos de hidratación. La secadora cuesta $2.800.000.
Con la secadora puede ofrecer 3 hidrataciones adicionales por semana a $60.000 cada una: $720.000 más por mes. Si el 80% de ese excedente va al ángel, abona $576.000 por mes y paga el equipo en menos de 5 meses.
Sillas hidráulicas profesionales, secadoras de casco, hornos UV y LED para uñas, planchas de vapor, cabinas de ozono, lámparas de fotones, vaporizadores faciales y camillas eléctricas. El criterio es que el equipo genere ingresos desde el primer día de uso.
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