En Colombia hay miles de mujeres que venden empanadas, arepas, tamales, pandebonos o fritanga desde su casa o en la cuadra del barrio. Ya tienen clientes. Ya saben cocinar. El problema es que con lo que tienen no pueden producir más.
Una freidora casera hace 20 empanadas a la vez. Una freidora industrial hace 100. La diferencia entre las dos es la diferencia entre $120.000 y $600.000 por jornada.
Los negocios de comida tienen algo único: venden todos los días. No hay que esperar a fin de mes para saber si el negocio funciona. Una freidora genera ingresos desde el primer día que la usas. Eso hace que el modelo de pago desde el excedente sea especialmente efectivo — no estás apostando a que el negocio funcione, ya funciona.
Patricia vende 80 empanadas al día a $1.500 cada una. Con su freidora vieja no puede hacer más. Una freidora industrial de 20 litros le permite hacer 250 por día. El equipo cuesta $3.200.000.
Con la freidora nueva: 250 × $1.500 = $375.000 por día. En 26 días hábiles: $9.750.000 al mes. Su ingreso adicional real (descontando costos) es aproximadamente $7.600.000 por mes.
Si el 80% de ese excedente va al ángel: $6.080.000 de abono mensual. La freidora está paga en menos de 2 meses.
Freidoras industriales, hornos panaderos, amasadoras industriales, estufas industriales de 4 o 6 puestos, neveras comerciales, licuadoras industriales, marmitas de cocción y vitrinas refrigeradas. El criterio es que el equipo genere ingresos desde el primer día.
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