En Medellín, Bogotá, Cali y otras ciudades de Colombia hay decenas de miles de personas que trabajan desde casa haciendo confección — ropa interior, vestidos de baño, pijamas, uniformes, ropa casual. Se llaman talleres satélite y son una parte fundamental de la cadena de producción textil del país.
Es un trabajo real, con ingresos reales. Pero también tiene límites claros que muchas confeccionistas quieren superar.
Un taller satélite recibe trabajo de maquila de talleres grandes, marcas o intermediarios. El cliente entrega la tela cortada y los insumos, y el satélite entrega la prenda terminada. El pago es por unidad o por docena.
El ingreso depende directamente de la capacidad de producción — cuántas máquinas tienes, cuántas horas trabajas y qué tan eficiente eres. Una confeccionista con plana y overlock puede producir entre 80 y 150 unidades por día según el producto.
El pago por unidad varía mucho según el producto y el cliente. Para ropa interior básica puede ser entre $800 y $1.500 por unidad. Para vestidos de baño, entre $2.000 y $4.000. Para ropa más elaborada, más. Una confeccionista que produce 100 unidades por día de ropa interior a $1.200 cada una gana $120.000 por día — cerca de $3.000.000 por mes en 25 días.
Con una máquina adicional puede subir a 180 o 200 unidades por día. La diferencia entre $3.000.000 y $5.000.000 al mes es una sola máquina.
El límite de un taller satélite es la capacidad de producción. Y el límite de la capacidad de producción es la cantidad y tipo de máquinas. Agregar una máquina nueva sin tener el capital es el reto que enfrentan la mayoría.
El modelo de Escala para confeccionistas permite conseguir la máquina sin banco ni historial crediticio, pagándola desde el excedente que genera. Sin cuota fija. Sin codeudor.
Ver programa de maquinaria →